29 de agosto de 2026
Tu mente no es excepcionalmente idiota: todas las mentes hacen cosas de mente
Todos tenemos una mente bastante intensa que se encarga de decirnos que somos los únicos idiotas del planeta. Algunos simplemente lo disimulan mejor.
Personas con vidas, problemas, recuerdos y circunstancias completamente diferentes reconocen la misma voz interior:
- También les recuerda todo lo que podría salir mal.
- También convierte una pequeña preocupación en una reunión de emergencia.
- También les exige que aprovechen la vida mientras les impide disfrutarla.
- También les hace creer que los demás lo tienen todo mucho más claro.
Todos tenemos una relación con esa voz que interpreta, compara, anticipa, juzga, recuerda y comenta absolutamente todo lo que hacemos.
Sin embargo, la mente utiliza una estrategia bastante eficaz para conseguir toda nuestra atención: hacernos creer que lo nuestro es excepcional.
«Mi mente es así.» «Yo pienso demasiado.» «A los demás no les pasa esto.» «Hay algo en mí que está mal hecho.»
Cuando creemos que somos los únicos, cada pensamiento pesa mucho más. Ya no sentimos que estamos atravesando una experiencia humana: sentimos que tenemos un problema personal que deberíamos solucionar cuanto antes.
Pero quizá no estamos mal hechos. Quizá simplemente tenemos una mente haciendo lo que hacen las mentes: intentar protegernos, encontrar explicaciones, evitar el dolor y mantener todo bajo control… aunque a veces lo haga de una forma agotadora, torpe y bastante dramática.
Y no necesitamos conseguir que se calle para poder vivir:
- Podemos escucharla sin creer todo lo que dice.
- Podemos agradecer su intención sin seguir cada una de sus instrucciones.
- Podemos dejar que esté preocupada y, aun así, continuar viviendo.
Así que quizá esa voz que te dice que eres raro, que vas tarde o que deberías tener la vida resuelta no está describiendo quién eres. Quizá solo está siendo una mente haciendo cosas de mente.
Cuando muchas personas descubren a la vez que eso que creían solo suyo le ocurre a todo el mundo, algo cambia: los argumentos de la mente empiezan a perder fuerza. No hay nada malo en ti y no estás solo.
De hecho, piénsalo, ¿no se parece en gran parte a alguien muy muy cercana en nuestras vidas, que nos ama y que quiere lo mejor para nosotros? Digamos … nuestra madre.
Nuestra madre quiere lo mejor para nosotros pero sin peligro, sin daño, sin heridas, si por ella fuera seguiríamos dentro de una pequeña burbuja con localizador GPS por si el coco nos lleva y, es lindo, es amoroso y es de lo más bonito que hay, el amor de madre pero eso no nos hace crecer, nos hace estar segur@s.
La mente es lo mismo, la mente, como tu madre, no eres tú, tú eres lo que hay después de ese amor de madre y esa protección de mente, lo que tú decidas ser, lo que tú decidas que dejas a tu yo niñ@ y lo que tú decidas que traes a tu yo adulto.
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